La catedral de Saint Chupin de la Masitte, se encuentra en el sector sur de la ciudad. Al otro lado de la misma está la de Norte Dame de Paris.
El edificio es de estilo gótico tardío, observable en sus esbeltas agujas, sus majestuosos arbotantes y en que se llueve como afuera. Es muy pintoresco ver en los días de lluvia, los ciento cincuenta y seis mil baldes que los clérigos colocan para evitar morir ahogados. A ese respecto, el Abad Flambeé nos comenta que cuando las precipitaciones son fuertes se refugian bajo la parra del claustro. Por suerte hoy no llueve.
La imponente fachada de piedra se ve ricamente decorada por innumerables arcos apuntados, piezas de estatuaria y cagadas de paloma.
El coro del altar, emprendido en el siglo XV, estaba diseñado en gótico flamígero pero el abuso de éste estilo llevó a que se incendiara en múltiples ocasiones. Hoy en día es un sector del edificio al que no se puede acceder, no por los estragos producidos por los incendios, sino porque allí es donde los monjes arrojan la basura.
La nave principal fue semidestruida en 1914, durante la Primer Guerra Mundial y desde entonces ha permanecido intacta. Esta nave fue consagrada a Santa María, mientras que las laterales a la Pinta y la Niña, respectivamente.
En una entrevista el Abad Flambeé nos explica sobre el lamentable estado de las vidrieras y los bancos.
_ Fueron apedreadas salvajemente hasta que no dejaron un solo cristal y luego derribaron las puertas e incendiaron parte de los bancos_
_ Los vándalos de siempre ¿no? _
_ No, no... fueron los vikingos _
En una de las principales capillas del ábside se encuentra la estatua de San Chupin. Completamente tallada en madera de roble, la obra exhibe el colorido y la expresión típicas del gótico. El rostro del santo se ve transfigurado y con los ojos vueltos al cielo. Pese a la apariencia de éxtasis espiritual que presenta, muchos críticos sostienen que, en esta imagen, San Chupin está representado con un pedo que flamea.
Debajo del altar dedicado en su honor, se guardan varias reliquias del santo: un crucifijo tallado, una remera de “Sex Pistols” y una damajuana donde aun se observan rastros de la baba del santo.
A un lado, en otra capilla, se aprecia una escultura mucho más pequeña: es la de San Tito, también en madera. Moldeada por el célebre escultor italiano Ravioli di Ricotta, la pequeña imagen delata su clara influencia barroca en su estructura, que presenta un fuerte escorzo a contramano y en lo recargado de la decoración que le da un aire de árbol de navidad con todo y regalos.
Una de las características más interesantes de la catedral es su extensa producción artesanal. Siguiendo la célebre máxima de su patrono “Consequor chuparum non resacam est”, los monjes mamertinos elaboran una gran variedad de vinos y licores la mayoría para consumo interno. El llamado licuor d’ordures, elaborado con las sobras de comida de la semana, resulta ser uno de sus productos más originales, aunque lamentablemente es intomable.
Y hemos concluido por hoy esta amena visita a la catedral de Saint Chupin, la cual, pese a su estado, es uno de los sitios de referencia para todos los parisinos que usan su cementerio como vertedero Esperamos tener la oportunidad de visitarla más adelante... si aun está en pié, claro.
¡BIENVENIDOS!
Este es un espacio en el que nunca sabrás que vas a encontrar, dibujos, textos, bastante humor y alguna otra cosa. La idea es que te agrade... si no te agrada lo lamento, eso ya no es problema mío. Suerte. Todo el material que se publica está debidamente registrado.
domingo, 12 de diciembre de 2010
sábado, 11 de diciembre de 2010
PIRATAS DEL CARAJO
El capitán Marlowe desconocía el insólito destino que le aguardaba cuando puso proa hacia Port Gualter aquel 13 de julio de 1754. Se enteró de que un convoy español partiría desde La Habana, cargado hasta la manigueta de riquezas y salió de Antigua y Barbuda (o sea Vieja y Peluda) con su célebre “Teresita”, una goleta preparada con dos palos extra, equipo estéreo y vidrios polarizados. Por un error en las fuentes durante mucho tiempo se creyó que había partido del puerto de Palos, en realidad ocurrió que lo sacaron a palos del puerto.
Devon Marlowe había nacido en la pequeña aldea de Pingpongshire cerca de la ciudad de Pólifon en el sur de Hambretaña.
Desde joven Devon se sintió atraído por el mar y caminaba hasta la orilla para ver los barcos, lo cual resultaba bastante llamativo porque vivía a más de 150 Km. del mismo.
Cuando obtuvo su primer embarcación se lanzó a navegar con exiguos resultados ya que el viento no le fue favorable, aunque claro que de poco le servía que lo fuera a 150 Km. de la costa. Por eso cuando huyó de su casa lo hizo a pie.
Se trasladó a la cercana isla de Guirlanda en donde tuvo varias ocupaciones tales como deshollinador, alfarero, peón a sueldo, soldado de línea, deudor del estado y ebrio consuetudinario. También ejerció como enano de jardín, electricista, reformador protestante y amante de la mujer del alcalde, que intentó huir con él. Esto último le acarreó algunos disgustos: cuando el alcalde se enteró insistió en que se llevara también a su hija y su cuñada, por lo que Devon tuvo que escapar de la aldea (sin ninguna de ellas)
Pese a que era pleno día, los aldeanos guiados por su alcalde lo persiguieron con antorchas e implementos de labranza, pero descubrieron que era un hombre contumaz.... contumaz lo perseguían, más huía.
Varios kilómetros después logró perder a los aldeanos que se entretuvieron en acosar con sus antorchas a un monstruo hecho con partes de cadáveres que se escondía en un viejo molino.
Una vez a salvo consiguió una embarcación y se lanzó a la vida de corsario.
En su nueva profesión dirigió el célebre asalto a Costa Pobre en el cual, tras un decisivo ataque por sorpresa en la noche... le afanaron todo.
Experimentado marino, había perdido una pierna en las Azores, un ojo en Jamaica, una mano en las Bahamas, la billetera en el bar de Ninón, el ómnibus a Dolores y un examen de filosofía. Luego perdió un brazo en el asalto a Panamá, el otro en la toma de la Habana, la oreja izquierda de una balazo y la nariz con una bomba brasilera. La otra pierna también la había perdido pero no recordaba bien dónde... en definitiva, el capitán Marlowe no era más que un torso y una cabeza que la tripulación cargaba (no sin disgusto) en un changuito. Si bien esto tenía sus desventajas hay que reconocer que le permitía ahorrar muchísimo en ropa.
La tormentosa noche anterior a su ataque a la flota española, el capitán la pasó en vela. Su estado de ansiedad ante la osada maniobra le hacían recorrer nerviosamente la cubierta, claro que no tenía otra opción ya que habían olvidado atar el changuito.
Al amanecer Marlowe divisó los barcos españoles entre la bruma, a poco menos de una milla y dispuso el ataque.
_ ¿Ya están listos los cañones? _
_ No... pero si quiere le alcanzo unos polvorones, que ya salieron _ respondió el contramaestre que llegaba con una bandeja de ojitos.
_ Pero... ¿de quién son esos ojitos? _ preguntó el capitán confundido.
_ Tuyitos, tuyitos _ contestó el otro sonrojado. En eso, una bala de cañón de no menos de 15 Kg. pasó silbando por encima de la cubierta, para ir a estrellarse estrepitosamente contra la escenografía del fondo. Era una emboscada. Luego comenzaron a caer balas de diversos calibres que agujerearon el casco.
_ ¿Cuántas balas tenemos? _ gritó el capitán en medio del fragor del ataque.
_ ¿Nuestras?: ninguna _ respondió el segundo oficial.
_ ¡¿ Y con qué estamos respondiendo el ataque!? _
_ Con pistolitas de agua ¿quiere una?... Me van quedando de Batman solamente _
En ese momento la Teresita, que ya parecía un queso gruyere, chocó violentamente con un iceberg y comenzó a hundirse mientras la tripulación saltaba, gritando histéricamente.
Marlowe se hundió con su nave... no tenía alternativa: habían dejado atado el changuito al palo mayor.
Devon Marlowe había nacido en la pequeña aldea de Pingpongshire cerca de la ciudad de Pólifon en el sur de Hambretaña.
Desde joven Devon se sintió atraído por el mar y caminaba hasta la orilla para ver los barcos, lo cual resultaba bastante llamativo porque vivía a más de 150 Km. del mismo.
Cuando obtuvo su primer embarcación se lanzó a navegar con exiguos resultados ya que el viento no le fue favorable, aunque claro que de poco le servía que lo fuera a 150 Km. de la costa. Por eso cuando huyó de su casa lo hizo a pie.
Se trasladó a la cercana isla de Guirlanda en donde tuvo varias ocupaciones tales como deshollinador, alfarero, peón a sueldo, soldado de línea, deudor del estado y ebrio consuetudinario. También ejerció como enano de jardín, electricista, reformador protestante y amante de la mujer del alcalde, que intentó huir con él. Esto último le acarreó algunos disgustos: cuando el alcalde se enteró insistió en que se llevara también a su hija y su cuñada, por lo que Devon tuvo que escapar de la aldea (sin ninguna de ellas)
Pese a que era pleno día, los aldeanos guiados por su alcalde lo persiguieron con antorchas e implementos de labranza, pero descubrieron que era un hombre contumaz.... contumaz lo perseguían, más huía.
Varios kilómetros después logró perder a los aldeanos que se entretuvieron en acosar con sus antorchas a un monstruo hecho con partes de cadáveres que se escondía en un viejo molino.
Una vez a salvo consiguió una embarcación y se lanzó a la vida de corsario.
En su nueva profesión dirigió el célebre asalto a Costa Pobre en el cual, tras un decisivo ataque por sorpresa en la noche... le afanaron todo.
Experimentado marino, había perdido una pierna en las Azores, un ojo en Jamaica, una mano en las Bahamas, la billetera en el bar de Ninón, el ómnibus a Dolores y un examen de filosofía. Luego perdió un brazo en el asalto a Panamá, el otro en la toma de la Habana, la oreja izquierda de una balazo y la nariz con una bomba brasilera. La otra pierna también la había perdido pero no recordaba bien dónde... en definitiva, el capitán Marlowe no era más que un torso y una cabeza que la tripulación cargaba (no sin disgusto) en un changuito. Si bien esto tenía sus desventajas hay que reconocer que le permitía ahorrar muchísimo en ropa.
La tormentosa noche anterior a su ataque a la flota española, el capitán la pasó en vela. Su estado de ansiedad ante la osada maniobra le hacían recorrer nerviosamente la cubierta, claro que no tenía otra opción ya que habían olvidado atar el changuito.
Al amanecer Marlowe divisó los barcos españoles entre la bruma, a poco menos de una milla y dispuso el ataque.
_ ¿Ya están listos los cañones? _
_ No... pero si quiere le alcanzo unos polvorones, que ya salieron _ respondió el contramaestre que llegaba con una bandeja de ojitos.
_ Pero... ¿de quién son esos ojitos? _ preguntó el capitán confundido.
_ Tuyitos, tuyitos _ contestó el otro sonrojado. En eso, una bala de cañón de no menos de 15 Kg. pasó silbando por encima de la cubierta, para ir a estrellarse estrepitosamente contra la escenografía del fondo. Era una emboscada. Luego comenzaron a caer balas de diversos calibres que agujerearon el casco.
_ ¿Cuántas balas tenemos? _ gritó el capitán en medio del fragor del ataque.
_ ¿Nuestras?: ninguna _ respondió el segundo oficial.
_ ¡¿ Y con qué estamos respondiendo el ataque!? _
_ Con pistolitas de agua ¿quiere una?... Me van quedando de Batman solamente _
En ese momento la Teresita, que ya parecía un queso gruyere, chocó violentamente con un iceberg y comenzó a hundirse mientras la tripulación saltaba, gritando histéricamente.
Marlowe se hundió con su nave... no tenía alternativa: habían dejado atado el changuito al palo mayor.
FENOMENOS PARA ANORMALES


Las imágenes que se presentan en esta entrada son totalmente auténticas y fueron registradas en mi propia casa. Tras consultar a varios expertos en el tema pudimos averiguar que se trataba del espiritu de mi tío Alfonso que murió atragantado con ensalada de fruta y, ocasionalmente, se manifiesta rondando por la casa en forma de... banana.El del vaso no sabemos si es de algun pariente o no.
CORAZÓN VISTO POR SU CARA ANTERIOR- PROSA XIX
Una vez escribí sobre un hombre que vivía tan en lo alto de su ego, que no hallaba la manera de bajar de allí.
Otra vez compuse dos historias: una de ellas, sobre el amor entre dos gotas que vivían a cada lado de un cristal, de la otra no me acuerdo, pero se que vivieron felices.
En una ocasión escribí sobre un escritor que escribía un cuento sin personajes, interminablemente corto y en otra escribí sobre un papel y lo envié al fondo de mis sueños, adonde me consta que llegó, aunque con algo de retraso.
De tanto en tanto trazo sonetos sobre el vientre de la niebla que se disuelven en el viento de otoño. A veces los oigo volver cansados y deslizarse bajo la puerta.
Una vez inventé una fábula de un corazón que quería ser un barco, pero no la escribí.
Y otra vez planté una palabra y creció un árbol.
A veces anoto mi prosa con sangre en las paredes blancas de mi razón y también en sus ventanas o me pongo a plagiarle canciones a las estrellas y las escondo bajo tapetes, para que nadie las barra.
Otras veces no se por donde terminar lo que escribo y me quedo aturdido al final de algún verso, esperando un autobús de regreso o un suicidio altanero y sin rima.
Y vuelvo con las manos rotas de cavar en mi alma, con las ventanas abiertas en el fondo del naufragio.
Otra vez compuse dos historias: una de ellas, sobre el amor entre dos gotas que vivían a cada lado de un cristal, de la otra no me acuerdo, pero se que vivieron felices.
En una ocasión escribí sobre un escritor que escribía un cuento sin personajes, interminablemente corto y en otra escribí sobre un papel y lo envié al fondo de mis sueños, adonde me consta que llegó, aunque con algo de retraso.
De tanto en tanto trazo sonetos sobre el vientre de la niebla que se disuelven en el viento de otoño. A veces los oigo volver cansados y deslizarse bajo la puerta.
Una vez inventé una fábula de un corazón que quería ser un barco, pero no la escribí.
Y otra vez planté una palabra y creció un árbol.
A veces anoto mi prosa con sangre en las paredes blancas de mi razón y también en sus ventanas o me pongo a plagiarle canciones a las estrellas y las escondo bajo tapetes, para que nadie las barra.
Otras veces no se por donde terminar lo que escribo y me quedo aturdido al final de algún verso, esperando un autobús de regreso o un suicidio altanero y sin rima.
Y vuelvo con las manos rotas de cavar en mi alma, con las ventanas abiertas en el fondo del naufragio.
Etiquetas:
Corazón visto por su cara anterior,
prosa poética
ACTION PAINTING
Las obras expuestas son del célebre artista Lorenzo Severio, de dos años y medio de edad. Su técnica consiste en correr en torno a la mesa de trabajo mientras traza pinceladas al azar que trascienden la obra para alcanzar las paredes, techo, piso e incluso su propio pelo.Espero que disfruten de las mismas, se trata de uno de mis artistas favoritos...
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