¡BIENVENIDOS!

Este es un espacio en el que nunca sabrás que vas a encontrar, dibujos, textos, bastante humor y alguna otra cosa. La idea es que te agrade... si no te agrada lo lamento, eso ya no es problema mío. Suerte. Todo el material que se publica está debidamente registrado.




jueves, 22 de marzo de 2018

miércoles, 15 de octubre de 2014

"No se si tu crees en esas cosas pero yo sé que "vi" el momento exacto de ese encuentro desgarrador entre mi padre y... el cadáver de su hijo mayor. Fue muchos años después, en la costa atlántica de Brest, en "Les Rochès Noirs", un diminuto pueblo de pescadores que no figura en mapa alguno. André me dijo que me oyó hablar dormida y entre llantos, y que tuvo miedo de despertarme. Creo que fueron las gaviotas que vimos en las rocas por la tarde lo que disparó todo eso..
Ahí estaba yo, de repente, en un lugar que no conocía. El cielo despejado se veía casi blanco y unas ominosas aves oscuras volaban en círculos encima. Aquel calor lleno del aroma denso y dulzón de la sangre podrida, repleto de moscas, el mismo olor que hay en los mataderos pero con el picante de la pólvora pendiendo del aire seco y terroso. Vi a papá a lo lejos con su camisa deshecha y manchada, buscando desesperado entre los cadáveres que estaban tirados en el suelo, casi como habían caído y... me sentí aterrada.
- Papá ¿Qué hacemos aquí? - pregunté angustiada pero él parecía no escucharme – ¡Vayámonos, por favor! Tengo miedo, tengo mucho miedo, Papá... - entonces lo vio... lo vimos. Quien había sido mi hermano, yacía aun con una especie de uniforme, desgarrado y chorreado con mucha sangre, pálido, con sus labios amoratados y los ojos abiertos mirando la nada. Un enorme y desagradable agujero en su cuello se llenaba ya con esas horribles moscas verdes, ávidas por la carne muerta...
Entonces, ante la mirada del suboficial que le acompañaba, papá se arrodilló junto al cuerpo inerte de su hijo y lo tomó en brazos apretándolo contra sí mientras lloraba, manchándose con la sangre ya coagulada "¡Mi muchacho!... ¡mi muchacho!".repetía en una dolorosa letanía, que jamás olvidaré. - Voy... voy a llevarme a mi hijo – dijo luego de un rato. El sargento que tenía un rostro duro y decidido pero sin duda también sabía todo el dolor que era esa pérdida, respondió, haciendo casi una reverencia ante aquel hombre que recorrió lo imposible para al menos hallar el cadáver de su hijo
- Sí... puedo darle unas mantas para que lo cubra, por... por si va lejos. Y puede llevarse una mula si la quiere, la doy en parte de perdida –
- Gracias – se miraron un momento.
- Lo... lo siento mucho –
- No es su culpa, sargento... es la mía - Envolvió a Francisco en dos mantas, lo aseguró a la mula y se marchó a recorrer de nuevo, perseguido por las moscas, los mismos caminos para volver a casa, pero ya sin esperanza alguna.
- ¡Papá! ¡No me dejes aquí! - le grité. Aquellas aves oscuras de picos ganchudos y garras afiladas, ya descendían sobre los cuerpos y me veían con sus irracionales ojos oscuros...
El sub oficial lo vio partir y dijo por lo bajo, como reflexionando para sí mismo:
- Todos vamos al mismo agujero... – luego, extrañamente, me miró. Sus ojos se habían hundido dentro de las órbitas y por momentos creí estar viendo un cadáver parlante – No deberías estar aquí, no deberías... este no es lugar para una niña, mejor vete –
Desperté sentada, sudando y llorando en medio de la noche y la tormenta, sin saber donde estaba. André me dijo que me hablaba y que yo lo miraba sin verlo, todavía estaban ahí esas aves horrendas, todavía las veía... todavía..."



sábado, 20 de octubre de 2012

sábado, 5 de mayo de 2012

Volví... y esta vez no voy a tener piedad, oh mortales!... me tomé un año sabático, más adelante me voy a tomar uno domingático y así, sucesivamente... ñac ñac ñac

miércoles, 22 de junio de 2011

martes, 21 de junio de 2011

CORAZÓN VISTO POR SU CARA ANTERIOR- Prosa VI

En la media sombra de almacenes suburbanos, su olor a querosén y fruta pasada. En la quieta soledad de poeta mediocre, en el azar de andar buscándote; te busco... de cuando en cuando el destino se disfraza de viento y derriba las catedrales pero casi no se oye su lento reptar por las avenidas, su ánima que urge los inviernos. A veces oigo cómo llega murmurando desde los páramos a moler mi alma.
Desde acá se ve mi casa. Está en un lugar de mí, estoy hecho de ella. Casi puedo oler la madera, el barniz viejo las horas amadas sobre sus baldosas, los clavos herrumbrados en la piel. Casi distingo sus postigos adormilados en un sol del 70’, el papel podrido de las revistas... Desde acá siento la luz morder la tarde, abrirse hecha cielo apuñalando la fatiga del pórtland, los añicos de la siesta desparramados en la acera y veo también maravillas de tiempos en blanco y negro, la guerra de las Malvinas, la revista “Opción” y mis juguetes desarmados por el suelo verdiblanco ... Ya son las tres hay un son moribundo de foco de mercurio en las esquinas, hay un sucio aquelarre de sombras que trepa por mi lengua, que me espera en el colchón en el piso de tablas y mis arterias crecen por la casa como hiedras tupiendo de sangre las ventanas y son las tres... como si nada.

martes, 24 de mayo de 2011

MIRADA

Miré y me vi mirando que miraba
Crucé de una vez todas las puertas
todas
una dentro de la otra
y me vi cruzándome
Bebí agua y fui yo
y el vaso
y el agua
también fui el aire en ese instante
y al serlo
toque mi cuerpo y todos los cuerpos
y me llené de pájaros y nubes
Me hice lluvia
Me metí en la tierra y en las raíces
Y vi los muertos y los vivos
Y subí para hacerme árbol
Para hacerme leña
Para hacerme fuego
Me estiré un poco y fui mar
Sentí la profundidad de mis entrañas
Y las galaxias treparon por mi piel
Que ya no fue piel sino vacío
Un vació lleno de mí mismo
Volví a mirar y ya no me vi a mi
Ya no era yo sino la mirada
El nexo entre cada partícula del cosmos
Volví a mirar mientras era agua y aire
Y árbol y tierra
Mientras era mar y galaxia
Y… entonces
ya no hubo respuestas
Ni preguntas…

sábado, 21 de mayo de 2011

lunes, 9 de mayo de 2011

viernes, 6 de mayo de 2011

HOROSCOPOS I - Inspirado en Leo Masliah

Cáncer

Esta semana los planetas se van a alinear en una formación defensiva por lo que es probable que te vaya un poquito para el culo. No importa, debes recordar que más vale que se corte la mayonesa a que se caiga un avión de pasajeros en el patio y poner a mala cara buen tiempo y a ciento en la mano pájaro volando…
No debes olvidar que eres un ser de luz que irradia su energía positiva entorno, así que no olvides pagar la U.T.E. y todo va a salir mejor.
Por otra parte la presencia de Urano en tu signo va a determinar que se te desvíe un poco el ojo derecho, te recomiendo que te encierres en el ropero a esperar que pase ese trance el cual va a durar más o menos… dos años, hasta que el planeta abandone tu signo y se la agarre con los de Leo.
En tanto (ya que estás dentro del mencionado mueble) puedes aprovechar a indagar en tu yo interior y descubrir cual es tu verdadero destino en este universo. Es recomendable que le digas a algún amigo de confianza que te pase algo de comer, a menos que seas capaz de meter en el ropero la cantidad suficiente de agua y alimentos para el lapso de tiempo que estés en el…

miércoles, 4 de mayo de 2011

Algunos versos a Susana



Este poema de Raúl Gonzalez Tuñón a una prostituta, me encanta. Recomiendo escuchar la versión musicalizada por Baglietto



viernes, 29 de abril de 2011

martes, 26 de abril de 2011

Fragmento de la descripción de la casa de Doña Rosalía, para "La Hora del Diablo"

“En el zaguán del frente había dos grandes faroles de hierro pintado de negro, que, en las noches de verano, manchaban con su cálida luz amarillenta las paredes de piedra de la casa. Había también una enorme hiedra sobre el muro del huerto (achacoso e inclinado) y unos viejos cipreses, llenándose de años y líquenes.
Más allá, el enorme patio con aljibe al centro y unos canteritos a la francesa poblados de malvones, geranios y dalias, y quién sabe qué otras flores cuyo nombre u olvidé o nunca supe, pero que aun pueblan con su presencia (sus múltiples trazas de color) este recuerdo.
A la entrada, un par de puertas se abrían sobre el ancho vestíbulo de losas cuyos intricados diseños formaban un hermoso mosaico.
La de la izquierda daba al escritorio, conservado en su aspecto decimonónico, con un gran escritorio de caoba, un par de bustos de bronce, el secante, el lapicero. Detrás, la ventana con la estera a medio levantar que dejaba entrar la luz, tenue, por entre el visillo amarillento.
La de la derecha se abría a la sala, con sus muebles acolchonados de forro rojo oscuro y madera de nogal, y ese olor a tela guardada, y esos óleos con marinas y prados en las paredes penumbrosas.
El patio se hallaba rodeado por un pórtico con pilares de ladrillo, techado de tejas lisas, algunas desencajadas y pobladas de yuyos, que solo se veían desde el fondo entre los viejos higuerones…
El añejo caserón dominaba la esquina en lo alto.
En la otra cuadra, recuerdo que había un almacén con club de bochas. Los veteranos se reunían allí bajo la sombra de dos grandes paraísos a liar tabaco y conversar eternamente de lo mismo, con sus eternas camisas a rayas y sus, también eternos, vasos de vino tinto.
Era un lindo tramo de la calle, que caía en bajada hacia el arroyo sombreado de árboles a lo largo de su trayecto, con sus veredas destartaladas, levantadas entre las viejas raíces... “

domingo, 24 de abril de 2011

Ensayo para "La Hora del Diablo"

"La culpa es extraña porque se puede repartir y el final alcanza para todos, como el milagro de los panes. La culpa se pulveriza y vuela como un hollín invisible hasta alcanzar a todos, incluso a los que creen no tenerla. Vuela, se mezcla con otras culpas, cae en las almas y crece echando raíces que corroen las entrañas de la propia vida y, al cabo, está en tantas parte que es como si no estuviera... pero está, acechando, rodeando la frágil solidez de nuestra felicidad, contaminando el aire donde flota nuestra voz, el aire que tomamos para seguir sobreviviéndonos, para seguir alimentándola...
Hay quién cree que actuamos por la razón, por los sentimientos, o simplemente por lo que llamamos “sentido común”, pero, cuantas cosas hacemos solamente motivados por la culpa. La culpa de lo pasado, de lo que pasa o de lo que podría pasar. La culpa de no haber hecho lo correcto, la de habernos equivocado, la de, sencillamente, no haber hecho nada.
La culpa que crece dentro lenta, endémicamente, como los tallos tenaces de una hiedra invisible..."

CUATRO CHISTES CUATRO (medio boludos)





















jueves, 21 de abril de 2011

De la Hora del Diablo

Hay quién lamenta la muerte como algo terminal, terminante, increíblemente arbitrario... pero nuestra muerte estaba ya cantada desde tiempos remotos, desde eras inmemoriales, por juglares oscuros que no sabían siquiera nuestros nombres.
No es terminante. Nuestra esencia (sea lo que fuere) flota como un vaho por encima de nuestro cadáver e impregna, cuando puede, a los transeúntes. Lo que fuimos, lo que pudimos ser, lo que indefectiblemente no fuimos, todo eso queda latente, colgado del aire que una vez respiramos. Y todo eso pasa de voz en voz, de aliento en aliento...
No, no somos nada, somos todo, somos todos. Somos todo el polvo al que otros volvieron, la brizna, la podredumbre, el dolor. Somos toda la culpa con la que cargaron y que también heredaron de otros, somos ellos, los futuros muertos, los que estarán dentro de las tumbas cuando alguien llegue a preguntar (preguntarse) qué somos.

sábado, 16 de abril de 2011

Ensayo para "La Hora del Diablo"

Tengo el lejano recuerdo de un corredor abierto al norte y unas puertas grises y descascaradas que daban a cuartos enormes, habitados por la penumbra. También me acuerdo del aroma acre de la cal en la pared, el reflejo del agua de lluvia, verdosa en el tanque, del olor sutil del asfalto al sol en enero. Me tiraba boca abajo en el suelo frío cuando me dolía la panza y trataba de buscarle forma a las pintitas de las baldosas mientras, desde dentro, me llegaba un tango con el sonido rasposo de una radio portátil. Mi abuela, siempre en la máquina de coser o en la batea. Mi tío Marcelo (que apenas me llevaba seis) acechando en el patio para hostigarme. Y mi otro tío, Carlos, que iba a la Escuela Industrial… pero casi nunca llegaba. Cuando daban las cuatro las tías viejas se sentaban en la cocina y preparaban el mate dulce. Siempre igual, siempre las mismas sillas en el mismo lugar, el mismo mate, el mismo repasador para ahuyentar las moscas, las mismas adorables y achacosas manos. “Tan, tan – ¿Quién es? – Perro, perro portugués – Por la otra puerta que aquí no es” (la imagen del perro golpeando la puerta me ha perseguido el resto de mi vida, sin saber porque la veo tan macabra) Tía Lita jugaba conmigo cuando yo volvía del jardín. Y luego la tarde se estiraba como un reino infinito de canteros poblados de seres imaginarios…

viernes, 1 de abril de 2011

sábado, 26 de marzo de 2011