Mis versos están contados. Poco hay para hacer a ese respecto.
Estuve torciendo la noche para escurrirle algunos cantos, pero sólo chorrearon estrellas y galaxias, y no supe que hacer con ellas más que soltarlas en el arroyo. En el café no había nada. Tampoco en mis ochavas favoritas.
Rebusqué un poco aquí y allá, encontré tempestades y horóscopos, algunos prólogos averiados, dos mapas de Macondo, un frasco de luz de luna importada y un almanaque del año del golero.
Y así salí a la calle, estupidez en mano, paso trasnochado, milongueando preguntas masticadas ya mil veces y siempre desconocidas, con la duda jodiendo como un pedazo de carne entre el canino y la encía, entre las tripas y el alma. Salí disimulando el fastidio de arrastrarme en el fondo del aire, un cangrejo con ropa que piensa cosas que no entiende, burlesco remedo de algún dios imbécil.
Volví cavilando entre el apagón y la puerta, con una tormenta a la espalda, a tientas y solo,
Volví y mi casa estaba muerta. Jarrones y sillas convalecían de penumbra. Marrones y leprosas, estaban muertas las paredes, entré malesquivando muebles invisibles, incómodos emisarios de la rutina. Era tarde en la noche
Volví con olor a ginebra y catálogos sucios, como un forastero bajo mi piel , ajeno a los vacíos que me llenan.... Volví con los versos contados y mi casa estaba muerta.
¡BIENVENIDOS!
Este es un espacio en el que nunca sabrás que vas a encontrar, dibujos, textos, bastante humor y alguna otra cosa. La idea es que te agrade... si no te agrada lo lamento, eso ya no es problema mío. Suerte. Todo el material que se publica está debidamente registrado.
miércoles, 2 de febrero de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
lunes, 31 de enero de 2011
domingo, 30 de enero de 2011
CORAZÓN VISTO POR SU CARA ANTERIOR- Prosa XII
Negro.
Almas entornadas, servidas al ras, carreteras que abren la carne como dagas de asfalto, animales del crepúsculo trepando en la voz. No se puede pensar en esta penumbra atestada de siglos, con todas esas venas llevando la duda por las horas.
Negro.
La pasión decanta en el fondo de las copas, en los suburbios del paraíso.
Hay un racimo de flores volcadas en el viento, una emboscada sin víctima presagiada en la borra, el sedimento negro del pecado mutilando la noche.
Y el corazón negro y negra la luz tras la cortinas
Como el hollín, negro... como el cuerpo del río mojado con la luna.
Hay unas como ganas de llorar contenidas en el ronco gris que sostiene el paisaje, y la noche, desnuda de estrellas, sigue su rumbo de nubes desbocadas
Almas entornadas, servidas al ras, carreteras que abren la carne como dagas de asfalto, animales del crepúsculo trepando en la voz. No se puede pensar en esta penumbra atestada de siglos, con todas esas venas llevando la duda por las horas.
Negro.
La pasión decanta en el fondo de las copas, en los suburbios del paraíso.
Hay un racimo de flores volcadas en el viento, una emboscada sin víctima presagiada en la borra, el sedimento negro del pecado mutilando la noche.
Y el corazón negro y negra la luz tras la cortinas
Como el hollín, negro... como el cuerpo del río mojado con la luna.
Hay unas como ganas de llorar contenidas en el ronco gris que sostiene el paisaje, y la noche, desnuda de estrellas, sigue su rumbo de nubes desbocadas
Etiquetas:
Corazón visto por su cara anterior,
prosa poética
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