¡BIENVENIDOS!

Este es un espacio en el que nunca sabrás que vas a encontrar, dibujos, textos, bastante humor y alguna otra cosa. La idea es que te agrade... si no te agrada lo lamento, eso ya no es problema mío. Suerte. Todo el material que se publica está debidamente registrado.




jueves, 16 de diciembre de 2010

MÁS FENÓMENOS PARA ANORMALES



Lo único anormál que hay acá es ese tipo de barba

CORAZÓN VISTO POR SU CARA ANTERIOR- Prosa II

¡Lamento la persecución con la que trato estas líneas! A veces la amargura alcanza mis escenarios y los devora como algún fuego helado y fatuo, a veces la furiosa textura del silencio me fatiga con su penumbrar indigente, y hasta los versos se me echan en contra, mordiéndome la voz, que sangra medio muerta por mis papeles.
Lamento la torpeza de mi existir tan lleno de carne, venas y saliva. He adivinado mi alma en los buzones, pero nunca pude hallarla en este pobre sortilegio de huesos . A veces el amor me cicatriza ahí, sobre la mesa, y el mal tiempo lo llena de larvas que, implacables, lo devoran
Lamento la inocencia de estas líneas perseguidas... ¡lo siento tanto!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

CUMPLO AÑOS


En efecto hoy cumplo 38 añitos y ya pido solo. Pero el año que viene ya cumplo 27 de nuevo, eh?

A ALVARITO


Me encantó tu comentario viejo hermano mío, espero que sigamos conectados (aunque creo que nada ni nadie puede desconectarnos) grandes besos. Te regalo este dibujo.

martes, 14 de diciembre de 2010

¿QUÉ CAMIÓN?

EL ILUMINADO

Milán Pandorga era un asceta, estado que había alcanzado mediante la meditación, el yoga, el reiki y el consumo de ingentes cantidades de vinagre (ácido acético)
Esto último, además de permitirle alcanzar la claridad, le confería una cara de orto imbancable que ayudaba a mantener su aislamiento del resto de la humanidad. Claro que a este fin también favorecía el hecho de que Pandorga llevaba siete años, cuatro meses y nueve días sin bañarse. Debido a ello sus ropajes, que estaban hechos por completo de fibra natural, fueron absorbidos por su cuerpo y le envolvía un aura sobrenatural que, al acercarse, los visitantes distinguían como un insoportable olor a cebollas podridas y queso parmesano.
Sus conocimientos acerca del mundo trascendental eran amplios. Había leído la Biblia , el Corán, los manuscritos Védicos, el Popol Vuh, , el libro de Mormón, todos los libros de Sueiro, el Kama Sutra, el libro de Job y el de Atala(1). Había peregrinado a las ciudades sagradas de Jerusalén, Lahsa, Teotihuacan, Ombúes de Lavalle y Clericó. También visitó la Estancia de la Aurora y el Paso Cadenas(2)
Su lugar de meditación estaba en la curva Mortalena (3) , donde se lo podía ver por las noches cuando le daban las luces largas. Por esta razón muchos decían que era un iluminado.
Su posición favorita era la del loto pero, como había leído el Kama Sutra conocía muchas más. Claro que para practicarlas hubiese necesitado de otra persona cosa que impedía su lamentable estado higiénico.
En ocasiones algún alma extraviada se acercaba a preguntarle por el Verdadero Camino:
Diga don ¿para dónde queda Colonia? le gritaban de lejos, a lo que Milán respondía con proverbios y parábolas incomprensibles. Su estado de elevación le hacía inmune a las puteadas que recibía como respuesta, aunque en algún momento de flaqueza espiritual había arrojado piedras y otros objetos contundentes a sus interlocutores.
Sin embargo poco antes de los misteriosos sucesos, Milán Pandorga había entrado en un completo trance, su silencio era hermético y su quietud llegó a tal extremo que comenzaron a crecerle enredaderas y helechos sobre el cuerpo e incluso, una comadreja había hecho nido en su entrepierna.
La noche del pasado jueves varios testigos (entre los que se incluye el propio Jehová) aseguran haber presenciado un hecho asombroso vinculado directamente con Pandorga.
Primero observaron unas luces violáceas que sobrevolaban la zona describiendo extrañas trayectorias para reunirse sobre el punto donde se hallaba el asceta. Luego sintieron una música que provenía de las luces. En este punto los testigos no se ponen de acuerdo si se trataba del famoso corte “All you need is love” de los Beetles en su versión en vivo de 1969 o del célebre éxito “Too much heaven” de los Bee Gees.
Entonces observaron como una columna de luz descendía y el iluminado fue elevado por dos angelotes regordetes que bajaron a tales efectos. Mientras lo subían (luego de desmalezar el perímetro) se escucharon campanas y fanfarrias, una zarza comenzó a arder y un rayo misterioso hizo nido en su pelo.
Los cuatro testigos fueron recluidos luego de sus declaraciones en una clínica para tratamiento psiquiátrico, en tanto la justicia aun intenta localizar al tal Jehová y no se ha podido dar con el paradero de Milán Pandorga.

(1) Se trata de libros de hojillas de fumar muy populares en estas comarcas.
(2) Lugares en Uruguay famosos por su "energía" paranormal, que habitualmente son frecuentados por fantasmas, ovnis e idiotas
(3)Curva Peligrosa sobre la ruta 21 en las cercanías de la ciudad de Carmelo, República Oriental del Uruguay.

lunes, 13 de diciembre de 2010

CORAZÓN VISTO POR SU CARA ANTERIOR- prosa I

Escribiré sobre las últimas fábulas, mis vulnerables paraísos, la elegía marrón de mis ángeles...
Escribiré sobre la sangre brotada en algún lugar del trayecto a tu casa un viernes por la tarde, brotada de mi pequeñez cobarde, del vidrio de mis lágrimas, de la lámpara con plafón de caña. Sobre mi amor nocturno y estúpido, escribiré, sobre las calles desiertas de mi memoria, acobardada sobre los charcos y las vidrieras oscuras y nefastas.
Y escribiré también sobre la casa del flaco, el olor a perfumol, el cestillo de las mandarinas y los sueños, tan posibles a la luz del living, al calor de risas ya gastadas. Escribiré sobre los amaneceres en la parada, la desazón y el desconsuelo, la primavera envejeciendo en un ómnibus a la aduana, y yo y mis pies, sintiendo la sangre latir en el hastío de mis sienes.
Me siento lleno de cuartos vacíos,... me siento sitiado por mis rostros queridos, cercado por las promesas que les debo, los ratos de café compartidos, los alegres manteles de sus cocinas.
Siento las viejas ganas de salir a besar la noche en su boca más honda, recorrerme en el húmedo final de sus callejones, su ombligo brillante y su piel de enero, morena y ardiente.
Siento que se llenan de sal mis palabras, que se pegan a las barandas de los ómnibus, a los espaldares de los bancos, que se cuelgan a la vaciedad como torpes garrapatas, inútiles, patéticas