En efecto hoy cumplo 38 añitos y ya pido solo. Pero el año que viene ya cumplo 27 de nuevo, eh?
¡BIENVENIDOS!
Este es un espacio en el que nunca sabrás que vas a encontrar, dibujos, textos, bastante humor y alguna otra cosa. La idea es que te agrade... si no te agrada lo lamento, eso ya no es problema mío. Suerte. Todo el material que se publica está debidamente registrado.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
A ALVARITO
martes, 14 de diciembre de 2010
EL ILUMINADO
Milán Pandorga era un asceta, estado que había alcanzado mediante la meditación, el yoga, el reiki y el consumo de ingentes cantidades de vinagre (ácido acético)
Esto último, además de permitirle alcanzar la claridad, le confería una cara de orto imbancable que ayudaba a mantener su aislamiento del resto de la humanidad. Claro que a este fin también favorecía el hecho de que Pandorga llevaba siete años, cuatro meses y nueve días sin bañarse. Debido a ello sus ropajes, que estaban hechos por completo de fibra natural, fueron absorbidos por su cuerpo y le envolvía un aura sobrenatural que, al acercarse, los visitantes distinguían como un insoportable olor a cebollas podridas y queso parmesano.
Sus conocimientos acerca del mundo trascendental eran amplios. Había leído la Biblia , el Corán, los manuscritos Védicos, el Popol Vuh, , el libro de Mormón, todos los libros de Sueiro, el Kama Sutra, el libro de Job y el de Atala(1). Había peregrinado a las ciudades sagradas de Jerusalén, Lahsa, Teotihuacan, Ombúes de Lavalle y Clericó. También visitó la Estancia de la Aurora y el Paso Cadenas(2)
Su lugar de meditación estaba en la curva Mortalena (3) , donde se lo podía ver por las noches cuando le daban las luces largas. Por esta razón muchos decían que era un iluminado.
Su posición favorita era la del loto pero, como había leído el Kama Sutra conocía muchas más. Claro que para practicarlas hubiese necesitado de otra persona cosa que impedía su lamentable estado higiénico.
En ocasiones algún alma extraviada se acercaba a preguntarle por el Verdadero Camino:
Diga don ¿para dónde queda Colonia? le gritaban de lejos, a lo que Milán respondía con proverbios y parábolas incomprensibles. Su estado de elevación le hacía inmune a las puteadas que recibía como respuesta, aunque en algún momento de flaqueza espiritual había arrojado piedras y otros objetos contundentes a sus interlocutores.
Sin embargo poco antes de los misteriosos sucesos, Milán Pandorga había entrado en un completo trance, su silencio era hermético y su quietud llegó a tal extremo que comenzaron a crecerle enredaderas y helechos sobre el cuerpo e incluso, una comadreja había hecho nido en su entrepierna.
La noche del pasado jueves varios testigos (entre los que se incluye el propio Jehová) aseguran haber presenciado un hecho asombroso vinculado directamente con Pandorga.
Primero observaron unas luces violáceas que sobrevolaban la zona describiendo extrañas trayectorias para reunirse sobre el punto donde se hallaba el asceta. Luego sintieron una música que provenía de las luces. En este punto los testigos no se ponen de acuerdo si se trataba del famoso corte “All you need is love” de los Beetles en su versión en vivo de 1969 o del célebre éxito “Too much heaven” de los Bee Gees.
Entonces observaron como una columna de luz descendía y el iluminado fue elevado por dos angelotes regordetes que bajaron a tales efectos. Mientras lo subían (luego de desmalezar el perímetro) se escucharon campanas y fanfarrias, una zarza comenzó a arder y un rayo misterioso hizo nido en su pelo.
Los cuatro testigos fueron recluidos luego de sus declaraciones en una clínica para tratamiento psiquiátrico, en tanto la justicia aun intenta localizar al tal Jehová y no se ha podido dar con el paradero de Milán Pandorga.
(1) Se trata de libros de hojillas de fumar muy populares en estas comarcas.
(2) Lugares en Uruguay famosos por su "energía" paranormal, que habitualmente son frecuentados por fantasmas, ovnis e idiotas
(3)Curva Peligrosa sobre la ruta 21 en las cercanías de la ciudad de Carmelo, República Oriental del Uruguay.
Esto último, además de permitirle alcanzar la claridad, le confería una cara de orto imbancable que ayudaba a mantener su aislamiento del resto de la humanidad. Claro que a este fin también favorecía el hecho de que Pandorga llevaba siete años, cuatro meses y nueve días sin bañarse. Debido a ello sus ropajes, que estaban hechos por completo de fibra natural, fueron absorbidos por su cuerpo y le envolvía un aura sobrenatural que, al acercarse, los visitantes distinguían como un insoportable olor a cebollas podridas y queso parmesano.
Sus conocimientos acerca del mundo trascendental eran amplios. Había leído la Biblia , el Corán, los manuscritos Védicos, el Popol Vuh, , el libro de Mormón, todos los libros de Sueiro, el Kama Sutra, el libro de Job y el de Atala(1). Había peregrinado a las ciudades sagradas de Jerusalén, Lahsa, Teotihuacan, Ombúes de Lavalle y Clericó. También visitó la Estancia de la Aurora y el Paso Cadenas(2)
Su lugar de meditación estaba en la curva Mortalena (3) , donde se lo podía ver por las noches cuando le daban las luces largas. Por esta razón muchos decían que era un iluminado.
Su posición favorita era la del loto pero, como había leído el Kama Sutra conocía muchas más. Claro que para practicarlas hubiese necesitado de otra persona cosa que impedía su lamentable estado higiénico.
En ocasiones algún alma extraviada se acercaba a preguntarle por el Verdadero Camino:
Diga don ¿para dónde queda Colonia? le gritaban de lejos, a lo que Milán respondía con proverbios y parábolas incomprensibles. Su estado de elevación le hacía inmune a las puteadas que recibía como respuesta, aunque en algún momento de flaqueza espiritual había arrojado piedras y otros objetos contundentes a sus interlocutores.
Sin embargo poco antes de los misteriosos sucesos, Milán Pandorga había entrado en un completo trance, su silencio era hermético y su quietud llegó a tal extremo que comenzaron a crecerle enredaderas y helechos sobre el cuerpo e incluso, una comadreja había hecho nido en su entrepierna.
La noche del pasado jueves varios testigos (entre los que se incluye el propio Jehová) aseguran haber presenciado un hecho asombroso vinculado directamente con Pandorga.
Primero observaron unas luces violáceas que sobrevolaban la zona describiendo extrañas trayectorias para reunirse sobre el punto donde se hallaba el asceta. Luego sintieron una música que provenía de las luces. En este punto los testigos no se ponen de acuerdo si se trataba del famoso corte “All you need is love” de los Beetles en su versión en vivo de 1969 o del célebre éxito “Too much heaven” de los Bee Gees.
Entonces observaron como una columna de luz descendía y el iluminado fue elevado por dos angelotes regordetes que bajaron a tales efectos. Mientras lo subían (luego de desmalezar el perímetro) se escucharon campanas y fanfarrias, una zarza comenzó a arder y un rayo misterioso hizo nido en su pelo.
Los cuatro testigos fueron recluidos luego de sus declaraciones en una clínica para tratamiento psiquiátrico, en tanto la justicia aun intenta localizar al tal Jehová y no se ha podido dar con el paradero de Milán Pandorga.
(1) Se trata de libros de hojillas de fumar muy populares en estas comarcas.
(2) Lugares en Uruguay famosos por su "energía" paranormal, que habitualmente son frecuentados por fantasmas, ovnis e idiotas
(3)Curva Peligrosa sobre la ruta 21 en las cercanías de la ciudad de Carmelo, República Oriental del Uruguay.
lunes, 13 de diciembre de 2010
CORAZÓN VISTO POR SU CARA ANTERIOR- prosa I
Escribiré sobre las últimas fábulas, mis vulnerables paraísos, la elegía marrón de mis ángeles...
Escribiré sobre la sangre brotada en algún lugar del trayecto a tu casa un viernes por la tarde, brotada de mi pequeñez cobarde, del vidrio de mis lágrimas, de la lámpara con plafón de caña. Sobre mi amor nocturno y estúpido, escribiré, sobre las calles desiertas de mi memoria, acobardada sobre los charcos y las vidrieras oscuras y nefastas.
Y escribiré también sobre la casa del flaco, el olor a perfumol, el cestillo de las mandarinas y los sueños, tan posibles a la luz del living, al calor de risas ya gastadas. Escribiré sobre los amaneceres en la parada, la desazón y el desconsuelo, la primavera envejeciendo en un ómnibus a la aduana, y yo y mis pies, sintiendo la sangre latir en el hastío de mis sienes.
Me siento lleno de cuartos vacíos,... me siento sitiado por mis rostros queridos, cercado por las promesas que les debo, los ratos de café compartidos, los alegres manteles de sus cocinas.
Siento las viejas ganas de salir a besar la noche en su boca más honda, recorrerme en el húmedo final de sus callejones, su ombligo brillante y su piel de enero, morena y ardiente.
Siento que se llenan de sal mis palabras, que se pegan a las barandas de los ómnibus, a los espaldares de los bancos, que se cuelgan a la vaciedad como torpes garrapatas, inútiles, patéticas
Escribiré sobre la sangre brotada en algún lugar del trayecto a tu casa un viernes por la tarde, brotada de mi pequeñez cobarde, del vidrio de mis lágrimas, de la lámpara con plafón de caña. Sobre mi amor nocturno y estúpido, escribiré, sobre las calles desiertas de mi memoria, acobardada sobre los charcos y las vidrieras oscuras y nefastas.
Y escribiré también sobre la casa del flaco, el olor a perfumol, el cestillo de las mandarinas y los sueños, tan posibles a la luz del living, al calor de risas ya gastadas. Escribiré sobre los amaneceres en la parada, la desazón y el desconsuelo, la primavera envejeciendo en un ómnibus a la aduana, y yo y mis pies, sintiendo la sangre latir en el hastío de mis sienes.
Me siento lleno de cuartos vacíos,... me siento sitiado por mis rostros queridos, cercado por las promesas que les debo, los ratos de café compartidos, los alegres manteles de sus cocinas.
Siento las viejas ganas de salir a besar la noche en su boca más honda, recorrerme en el húmedo final de sus callejones, su ombligo brillante y su piel de enero, morena y ardiente.
Siento que se llenan de sal mis palabras, que se pegan a las barandas de los ómnibus, a los espaldares de los bancos, que se cuelgan a la vaciedad como torpes garrapatas, inútiles, patéticas
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Corazón visto por su cara anterior,
prosa poética
domingo, 12 de diciembre de 2010
VISITA A LA CATEDRAL DE SAINT CHUPIN
La catedral de Saint Chupin de la Masitte, se encuentra en el sector sur de la ciudad. Al otro lado de la misma está la de Norte Dame de Paris.
El edificio es de estilo gótico tardío, observable en sus esbeltas agujas, sus majestuosos arbotantes y en que se llueve como afuera. Es muy pintoresco ver en los días de lluvia, los ciento cincuenta y seis mil baldes que los clérigos colocan para evitar morir ahogados. A ese respecto, el Abad Flambeé nos comenta que cuando las precipitaciones son fuertes se refugian bajo la parra del claustro. Por suerte hoy no llueve.
La imponente fachada de piedra se ve ricamente decorada por innumerables arcos apuntados, piezas de estatuaria y cagadas de paloma.
El coro del altar, emprendido en el siglo XV, estaba diseñado en gótico flamígero pero el abuso de éste estilo llevó a que se incendiara en múltiples ocasiones. Hoy en día es un sector del edificio al que no se puede acceder, no por los estragos producidos por los incendios, sino porque allí es donde los monjes arrojan la basura.
La nave principal fue semidestruida en 1914, durante la Primer Guerra Mundial y desde entonces ha permanecido intacta. Esta nave fue consagrada a Santa María, mientras que las laterales a la Pinta y la Niña, respectivamente.
En una entrevista el Abad Flambeé nos explica sobre el lamentable estado de las vidrieras y los bancos.
_ Fueron apedreadas salvajemente hasta que no dejaron un solo cristal y luego derribaron las puertas e incendiaron parte de los bancos_
_ Los vándalos de siempre ¿no? _
_ No, no... fueron los vikingos _
En una de las principales capillas del ábside se encuentra la estatua de San Chupin. Completamente tallada en madera de roble, la obra exhibe el colorido y la expresión típicas del gótico. El rostro del santo se ve transfigurado y con los ojos vueltos al cielo. Pese a la apariencia de éxtasis espiritual que presenta, muchos críticos sostienen que, en esta imagen, San Chupin está representado con un pedo que flamea.
Debajo del altar dedicado en su honor, se guardan varias reliquias del santo: un crucifijo tallado, una remera de “Sex Pistols” y una damajuana donde aun se observan rastros de la baba del santo.
A un lado, en otra capilla, se aprecia una escultura mucho más pequeña: es la de San Tito, también en madera. Moldeada por el célebre escultor italiano Ravioli di Ricotta, la pequeña imagen delata su clara influencia barroca en su estructura, que presenta un fuerte escorzo a contramano y en lo recargado de la decoración que le da un aire de árbol de navidad con todo y regalos.
Una de las características más interesantes de la catedral es su extensa producción artesanal. Siguiendo la célebre máxima de su patrono “Consequor chuparum non resacam est”, los monjes mamertinos elaboran una gran variedad de vinos y licores la mayoría para consumo interno. El llamado licuor d’ordures, elaborado con las sobras de comida de la semana, resulta ser uno de sus productos más originales, aunque lamentablemente es intomable.
Y hemos concluido por hoy esta amena visita a la catedral de Saint Chupin, la cual, pese a su estado, es uno de los sitios de referencia para todos los parisinos que usan su cementerio como vertedero Esperamos tener la oportunidad de visitarla más adelante... si aun está en pié, claro.
El edificio es de estilo gótico tardío, observable en sus esbeltas agujas, sus majestuosos arbotantes y en que se llueve como afuera. Es muy pintoresco ver en los días de lluvia, los ciento cincuenta y seis mil baldes que los clérigos colocan para evitar morir ahogados. A ese respecto, el Abad Flambeé nos comenta que cuando las precipitaciones son fuertes se refugian bajo la parra del claustro. Por suerte hoy no llueve.
La imponente fachada de piedra se ve ricamente decorada por innumerables arcos apuntados, piezas de estatuaria y cagadas de paloma.
El coro del altar, emprendido en el siglo XV, estaba diseñado en gótico flamígero pero el abuso de éste estilo llevó a que se incendiara en múltiples ocasiones. Hoy en día es un sector del edificio al que no se puede acceder, no por los estragos producidos por los incendios, sino porque allí es donde los monjes arrojan la basura.
La nave principal fue semidestruida en 1914, durante la Primer Guerra Mundial y desde entonces ha permanecido intacta. Esta nave fue consagrada a Santa María, mientras que las laterales a la Pinta y la Niña, respectivamente.
En una entrevista el Abad Flambeé nos explica sobre el lamentable estado de las vidrieras y los bancos.
_ Fueron apedreadas salvajemente hasta que no dejaron un solo cristal y luego derribaron las puertas e incendiaron parte de los bancos_
_ Los vándalos de siempre ¿no? _
_ No, no... fueron los vikingos _
En una de las principales capillas del ábside se encuentra la estatua de San Chupin. Completamente tallada en madera de roble, la obra exhibe el colorido y la expresión típicas del gótico. El rostro del santo se ve transfigurado y con los ojos vueltos al cielo. Pese a la apariencia de éxtasis espiritual que presenta, muchos críticos sostienen que, en esta imagen, San Chupin está representado con un pedo que flamea.
Debajo del altar dedicado en su honor, se guardan varias reliquias del santo: un crucifijo tallado, una remera de “Sex Pistols” y una damajuana donde aun se observan rastros de la baba del santo.
A un lado, en otra capilla, se aprecia una escultura mucho más pequeña: es la de San Tito, también en madera. Moldeada por el célebre escultor italiano Ravioli di Ricotta, la pequeña imagen delata su clara influencia barroca en su estructura, que presenta un fuerte escorzo a contramano y en lo recargado de la decoración que le da un aire de árbol de navidad con todo y regalos.
Una de las características más interesantes de la catedral es su extensa producción artesanal. Siguiendo la célebre máxima de su patrono “Consequor chuparum non resacam est”, los monjes mamertinos elaboran una gran variedad de vinos y licores la mayoría para consumo interno. El llamado licuor d’ordures, elaborado con las sobras de comida de la semana, resulta ser uno de sus productos más originales, aunque lamentablemente es intomable.
Y hemos concluido por hoy esta amena visita a la catedral de Saint Chupin, la cual, pese a su estado, es uno de los sitios de referencia para todos los parisinos que usan su cementerio como vertedero Esperamos tener la oportunidad de visitarla más adelante... si aun está en pié, claro.
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